Crónica del From North to South Metal Fest, en Sevilla

Fecha: 
25/02/2017 - 19:00
Valoración: 
Sobresaliente

Hacía mucho tiempo que, por desgracia, no escribía para MetalSpain. Circunstancias personales y laborales que te acaban ahogando y limitando tu tiempo para tus pasiones. Aun así, el día 18 de Febrero nos juntamos la familia metalera de Sevilla (unida jamás será vencida) para asistir a la primera edición de, esperemos que muchas, From North to South; un festival de metal extremo organizado por Saga Promusic, una de las nuevas organizaciones que está luchando por demostrar que en el sur hay hueco, afición y ansias por el metal.

El cartel se mostraba arrollador, los locales Vikingore, los nacionales Northland y Celtibeerian y los fineses Moonsorrow. La tralla estaba servida, la carne en el asador y nosotros íbamos a estar ahí para juzgar el resultado.

Lo primero de todo, decir que la asistencia no fue toda la que yo, personalmente, pensaba que iría. Nos rasgamos las vestiduras por las redes sociales con que Andalucía, y más concretamente Sevilla, no tiene el “lugar  que se merece” en el panorama nacional de conciertos; pues bien, visto que la Sala Custom registró media entrada a un usuario le asalta la sensación de que sí, tenemos nuestro lugar más que merecido entre una de las plazas más “posturiles” del metal nacional (perdón por la terminografía). Esa sería la cruz, la cara la pusieron los allí asistentes y los organizadores de Saga Promusic, a los que felicito por las ganas, el trabajo, la puntualidad y los numerosos detalles que tienen en todos sus conciertos y festivales. Ellos sí que merecen “tener ese lugar” en este mundillo, desde aquí un abrazo y saludos .

Ahora vayamos a lo importante, las bandas. Abrían los locales Vikingore, viejos conocidos, dejando ya atrás su categoría de promesa para presentar su segundo LP en el templo que es para nosotros la Sala Custom. Con cada concierto que les veo, les observo más madurez y más contundencia. Ya no hay dudas, ni tampoco preguntas sobre si la banda será la promesa de esta ciudad, no… son la banda a día de hoy más representativa y más activa de la ciudad, y en la que los metaleros de Sevilla debemos depositar nuestra ilusión. En cuanto a su concierto, pues fue pura brutalidad, como siempre. Ángel como frontman es un valor seguro para un grupo de Death Metal como son ellos. Gonzalo al Bajo y David a la batería son auténticas apisionadoras, y los Adrianes a las 6 cuerdas están cada vez más cómodos. Temas de su primer disco “Wolves in the Battlefront” ya son coreados a pleno pulmón por el público sevillano, y los temas nuevos como “Shield wall” o “Stomped and raped” ya ganan muchísimos adeptos.

Contaban con la ventaja de jugar en casa y ganaron la partida, muy grandes Vikingore, seguid así.

Los catalanes Northland volvían a la capital Andaluza después de aquel concierto (compartido también con Vikingore) en la sala X. Luciendo telón con la portada de su segundo LP, “Downfall and Rebirth” empezaron a degüello y muy cómodos, quizás mucho más que la última vez que los vi. En casi una hora, alternaron canciones del ya nombrado segundo LP con otras de su primer LP homónimo de la banda publicado ya tantos años atrás (2010), la mezcla de folk y metal extremo la encajan con muchísima elegancia y precisión. Destacaría temas como “Bloodred Sunrise” o “Whispers in the Wind”, ejemplos manifiestos de lo que los catalanes saben hacer, ofrecen y ejecutan perfectamente. Me supo a poco y me quedé con ganas de más, espero que preparen pronto un tercer LP y su gira recale en Sevilla de nuevo (o los veamos en los festivales veraniegos…). Muy buenos Northland, seguid así.

Los terceros en salir al escenario de la Sala Custom fueron los manchegos Celtibeerian. Otra banda que se puede quitar la banda de “promesa” del metal español y sacar galones de banda establecida, con fans incondicionales y calidad a rabiar. Apunto de preparar su tercer disco y con recientes cambios en la formación, Celtibeerian venían a hacernos danzar y disfrutar con su  sonido más folk de las tres bandas nacionales que tuvimos el placer de ver. Desgranaron  temas de su primer disco y de su segundo , el alabado Keltorevolution que tan buena fama le ha dado a nivel nacional e internacional. Los asistentes eran cada vez más y llenaron media entrada con los manchegos (que se mantendría con Moonsorrow) y los allí presentes disfrutamos como enanos con las marchas folks y cañeras que nos ofrecieron, una auténtica oda a la juerga, alcohol y heavy metal la que nos dieron Celtibeerian. Rubricaron una actuación impecable, dejando el sabor de boca, junto con Northland y Vikingore, de que la escena de metal extremo está bajo buen recaudo con bandas como ellos.

Y tras tres bandas nacionales, el plato fuerte y/o estrella de la noche. Los fineses Moonsorrow. Un amigo y yo nos preguntábamos como se plantearía un  concierto de ellos, con una media de duración por cada tema de 15 minutos, ¿se haría pesado? ¿Se haría eterno? ¿Sería  un rollo macabeo?

Nada más lejos de la realidad, la limpieza, la clase y la pose (en el buen sentido del término) son impecables en Moonsorrow. Durante casi dos horas nos teletransportaron a sus fríos bosques finlandeses y a  los cientos de lagos helados que inundan ese país. Si en estudio es una de las bandas más interesantes de la escena Black actual (con sus influencias folk), en directo son un auténtico espectáculo que todo el aficionado debe ver y disfrutar. Venían presentando su último LP editado en 2016, “Jumalten Aika”, del cual cayó algún que otro tema (inciso para anécdota, un amigo desapareció del mapa durante el inicio de uno de ellos y al volver para su término se sorprendió con que seguían con la misma canción que hace 10 minutos) y también de toda su discografía.  Impresiona su show en directo, me quedé literalmente boquiabierto en muchos de sus temas, y en el resto estaba a miles de kilómetros, en medio de un bosque helado de Finlandia volando mentalmente gracias a su black metal. No hay más palabras que alabanzas para Moonsorrow.

Y, para desgracia de un servidor, llegó la patada de la realidad y se tuvo que acabar el festival. Todos los allí presentes tuvimos el honor de ver el presente de la escena extrema de España (con sus ausencias, no todas van a poder estar en el mismo concierto) y disfrutar de una leyenda como son Moonsorrow.

Lo mejor, sin dudarlo, las bandas y la organización. Lo peor, como casi siempre, la base metalera Sevilla (y también de Andalucía, que este evento se merece el viaje) y su falta de compromiso.

 

Texto original de David González

Fotografías de Rosanera

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